Imagínate que has trabajado con tu equipo en un proyecto, finalmente, todos esos días y largas noches dan frutos. Tienes algo valioso para compartir, pero no eres tú el que toma las decisiones. ¿Cómo conseguir la atención de tu jefe?
En este blog encontrarás tres claves para ayudarte a vender tus ideas a los tomadores de decisiones de manera efectiva y lograr resultados. También puedes descargar el resumen con los puntos clave.
Tres preguntas que debes hacerte antes de hablar con tu jefe
Hay tres preguntas con las que los funcionarios públicos deben vivir cuando buscan influir en un ministro, su jefe, o cualquier tomador de decisiones. Esto aplica para presentaciones, informes, reuniones, cualquier mecanismo que puedas utilizar para presentar tus ideas.
1. ¿Para qué? El propósito y la intención de lo que estás haciendo. Debes ser claro en tu objetivo. Podría ser que necesitas un incremento de presupuesto, o la aprobación para avanzar con la siguiente fase del proyecto, etc.
2. ¿Por qué ahora? En otras palabras, ¿por qué debería importarle a tu jefe AHORA ? ¿Cuál es la urgencia? Como puedes imaginar un ministro tiene muchas cosas en su agenda, ¿por qué debería prestar atención a este tema ahora? Por ejemplo, podría ser relevante para una reunión o evento futuro, o que necesites aprobación de acuerdo con el ciclo presupuestario.
3. ¿Qué sigue? Necesita tener una acción clara. Una vez que el ministro lee el informe, por ejemplo, ¿qué quiere que haga? ¿Programar una reunión para presentar la propuesta? ¿O quizás asignar a alguien de su equipo para que avance en esto? Cualquiera que sea esa acción, dila de forma clara y contundente para evitar confusiones.
Trate de anticipar y abordar las objeciones a tu propuesta.
Para influir eficazmente en alguien, es necesario facilitar su proceso de toma de decisiones. En otras palabras, haz el trabajo pesado por ellos y prepárate con anticipación.
Asegúrate de dar toda la información necesaria y trata de anticipar y resolver algunas de sus objeciones. Debes demostrar por qué este tema es importante para ellos, no para ti. ¿Cómo tu propuesta les está ayudando a resolver un problema?
Por ejemplo, si deseas persuadir a tu jefe para que implemente una solución tecnológica y sabes que cree que es ‘demasiado costosa’, tu propuesta debe abordar eso. Puedes estimar el costo de no tomar medidas, como el tiempo perdido con la solución actual y las personas subutilizadas que podrían participar en otros proyectos. Alternativamente, puedes pensar en alternativas de pago o adoptar la solución en fases.
Proporciona la cantidad correcta de información, en el momento y lugar correctos
Una pregunta que podrías tener es cómo saber qué información necesitan los ministros, cuántos detalles debes dar. Desafortunadamente, no hay una respuesta directa. Pero estos consejos pueden ayudar.
- No asumas que quien toma las decisiones sabe todo. Siempre habla del contexto.
- Expresa ideas complejas en forma sencilla. Entrega información considerando que tienes a alguien con conocimientos, pero no un experto en el tema necesariamente.
- Evita ser ambiguo, especialmente cuando llegues al punto en el que deseas que actúen. Debes decir cuál es tu intención, por qué es importante y qué quiere que hagan.
- Se breve. Hazlo lo más corto posible y comienza con las conclusiones. Una buena regla es cuando no te quede nada por eliminar porque todo lo que hay es importante. Me ayuda pensar en esto como en un acordeón. Dices las ideas principales y puedes expandirlas tanto como sea necesario (en los anexos si se trata de un informe, diapositivas ocultas en una presentación o con información adicional que tendrás lista para una reunión).
El tiempo y el lugar también importan. No soy fan de decir cosas en los pasillos, o camino a una reunión porque sientes que es tu oportunidad para hablar con tu jefe.
Hay dos problemas con eso. Primero, es probable que no tengas toda la información que necesitas, por lo que pierdes el enfoque. De esa forma generas el efecto contrario de lo que quieres, influir en alguien. Segundo, tu jefe probablemente tiene mil ideas en la cabeza mientras corre a la siguiente reunión. Si bien puede parecer que esa es tu oportunidad, en realidad podrías generar una reacción negativa.
Considera alternativas. Trate de identificar quién cubre el tema de tu interés en su equipo cercano y trata de encontrar formas de presentarles tus ideas primero.
Reflexiones finales y recursos adicionales
Si estás pensando, pero ¿cómo me aseguro de que me escuchen porque estoy en un nivel más bajo de gobierno, o soy demasiado joven, o soy mujer, etc. La verdad es que, si no crees que deberías expresar tus ideas, ¿por qué tu jefe debería hacerlo? ¡No dudes de ti mismo!
La mejor manera de influir en un tomador de decisiones es comenzar con un propósito claro. Pregúntate siempre para qué, por qué ahora y qué sigue después. Prepárate con anticipación, no improvises. Intenta anticipar y abordar las objeciones a tu propuesta. Es importante dar la cantidad correcta de información (piense en un acordeón), en el momento y lugar correctos. Finalmente, no dudes de ti mismo. Tienes algo valioso que decir, encuentra la manera de llevar tus ideas a la persona adecuada.
Algunos recursos que pueden ayudar:
- Cómo escribir un informe persuasivo.
- Cómo presentar de manera efectiva a un tomador de decisiones
- Lo único que necesita un ministro en un servidor público
- Y sí, la el resumen de cómo influir en un tomador de decisiones
Si tiene alguna pregunta, escríbela en los comentarios a continuación.
Una versión de este blog es publicó primero en inglés en bettergovs.org
